- Beneficios para la salud de nuestro hijo
Las proteínas de la leche humana contienen todos los aminoácidos
en las cantidades necesarias para
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el desarrollo del
cerebro y del sistema nervioso. Estos aminoácidos en parte
son absorbidos por el lactante. Las células vivas que son exclusivas
de la leche humana inhiben el desarrollo de bacterias
y virus nocivos ayudando así al sistema inmunitario aún inmaduro,
del niño.
Los anticuerpos son grandes moléculas proteínicas que el
intestino del recién nacido sólo está en condiciones de absorber
en grandes cantidades durante los días siguientes a
su nacimiento, todo lo más hasta la segunda semana de vida.
Transcurrido este tiempo el intestino se torna poco a poco
impermeable a esas grandes moléculas, quedando por lo tanto
limitadas las ventajas que ofrecen los anticuerpos maternos;
por eso resulta tan importante poner lo antes posible a nuestro
hijo al pecho, para que se beneficie del calostro, que es
ese líquido vivo de color blancuzco hasta el amarillento-anaranjado
que el pecho produce en los primeros días después
del parto, y que tiene la propiedad de cambiar su composición
a lo largo del día, incluso dentro de una misma toma, adaptando
su estructura a las necesidades del niño. Los científicos
están investigando los efectos de las diferentes enzimas y
hormonas de la leche humana en el desarrollo del lactante,
algunas le ayudan a hacer la digestión, otras se encargan de
matar las bacterias.
- Beneficios para la salud de la madre
El poner al lactante al pecho nada más nacer, aunque no es
una práctica habitual en la mayoría de nuestros hospitales,
ayuda a que la madre expulse con mayor facilidad y rapidez la
placenta, pues la oxitocina segregada al dar de mamar intensifica
las contracciones y favorece el alumbramiento. Además
este amamantamiento precoz, ayuda a la posterior producción
de leche y reduce el riesgo de padecer hemorragias postparto
y en consecuencia anemias. También previene las depresiones,
ya que la oxitocina ejerce en la madre un efecto euforizante
y tranquilizador.
Si comemos bien no tenemos porque tener miedo a problemas
nutritivos. En mi caso después de amamantar durante 18
meses no he tenido siquiera una caries. Ahora bien ello depende
fundamentalmente también del cuidado que le prestemos
a la boca, acudiendo regularmente a las revisiones periódicas.
Muchas personas echan la culpa de sus problemas a la lactancia,
cuando muy posiblemente estos comenzaron con bastante
anterioridad.
Además amamantar ayuda a recuperar la silueta, ya que el
útero adquiere el tamaño que tenía antes del embarazo con
mayor rapidez, gracias a la acción de la oxitocina. Por otro
lado, no es cierto que el amamantamiento estropee el busto,
sino que incluso puede ayudar a tonificarlo, en mi caso éste
aumentó de tamaño durante una temporada muy larga y ello
le hizo tener una consistencia más firme. Si en algunas ocasiones
los pechos pierden su tersura, es a consecuencia del
embarazo y no de la lactancia. Para que vuestros senos no sufran,
evitando así la posterior flaccidez, es conveniente tener
unos mínimos cuidados; es recomendable utilizar un sujetador
adecuado que no apriete en exceso, los mejores son los de algodón
pues dejan transpir
ar la piel. Además es necesario que
diariamente les dediques unos minutos de ejercicio para mantenerlos firmes. Puedes sujetarte cada antebrazo con la mano
contraria y hacer movimientos enérgicos hacia el centro y los
lados, lo que ayudará a fortalecer tus pectorales, es decir la
masa muscular que sostiene a las mamas. También resulta muy
aconsejable después de una ducha tibia darse un poco de agua
fría con movimientos circulares sobre el pecho, lo que favorecerá
la circulación sanguínea y aliviará las posibles molestias
que ocasione el pecho cargado.
- Beneficios emocionales para la madre y el hijo
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El amamantar es fuente de gran consuelo y seguridad
para los niños. Además favorece el contacto visual entre
madre e hijo; el niño con su pequeña naricilla hociquea hasta
localizar el pezón y satisfacer así su hambre. Este contacto
íntimo de piel con piel, ofrece seguridad y protección al bebé
que se desarrollará plenamente rodeado de los cálidos brazos
de su madre. El lactante por su parte aprenderá a memorizar
rápidamente el olor materno que le tranquilizará en cualquier
ambiente agitado. Es frecuente que una vez concluida la tetada,
éste se quede dormido. Recuerdo que en cierta ocasión
decidimos hacer un curso de natación, Diego tenía ya nueve
meses, pero era la primera vez que le metíamos en una piscina;
cuando estábamos en el agua alguien dio una patada y le
salpicó la cara, se asustó tanto que comenzó a llorar, entonces
abandonando los prejuicios le ofrecí el pecho, succionó varias
veces hasta calmarse y luego pudimos continuar con la clase.
Este tipo de reacciones suceden de una manera completamente
natural, pues la madre con el paso de los días va comprendiendo
mejor a su hijo y las señales que éste le hace.
Libro: María Ramos Sainz. La lactancia materna un reto personal




