viernes, 22 de enero de 2016

BENEFICIOS DE LA LACTANCIA MATERNA


  • Beneficios para la salud de nuestro hijo 
Las proteínas de la leche humana contienen todos los aminoácidos en las cantidades necesarias para
http://www.saludcantabria.es/uploads/pdf/profesionales/Libro%20lactancia.pdf
el desarrollo del cerebro y del sistema nervioso. Estos aminoácidos en parte son absorbidos por el lactante. Las células vivas que son exclusivas de la leche humana inhiben el desarrollo de bacterias y virus nocivos ayudando así al sistema inmunitario aún inmaduro, del niño.
Los anticuerpos son grandes moléculas proteínicas que el intestino del recién nacido sólo está en condiciones de absorber en grandes cantidades durante los días siguientes a su nacimiento, todo lo más hasta la segunda semana de vida. Transcurrido este tiempo el intestino se torna poco a poco impermeable a esas grandes moléculas, quedando por lo tanto limitadas las ventajas que ofrecen los anticuerpos maternos; por eso resulta tan importante poner lo antes posible a nuestro hijo al pecho, para que se beneficie del calostro, que es ese líquido vivo de color blancuzco hasta el amarillento-anaranjado que el pecho produce en los primeros días después del parto, y que tiene la propiedad de cambiar su composición a lo largo del día, incluso dentro de una misma toma, adaptando su estructura a las necesidades del niño. Los científicos están investigando los efectos de las diferentes enzimas y hormonas de la leche humana en el desarrollo del lactante, algunas le ayudan a hacer la digestión, otras se encargan de matar las bacterias. 

  • Beneficios para la salud de la madre


El poner al lactante al pecho nada más nacer, aunque no es una práctica habitual en la mayoría de nuestros hospitales, ayuda a que la madre expulse con mayor facilidad y rapidez la placenta, pues la oxitocina segregada al dar de mamar intensifica las contracciones y favorece el alumbramiento. Además este amamantamiento precoz, ayuda a la posterior producción de leche y reduce el riesgo de padecer hemorragias postparto y en consecuencia anemias. También previene las depresiones, ya que la oxitocina ejerce en la madre un efecto euforizante y tranquilizador. 
Si comemos bien no tenemos porque tener miedo a problemas nutritivos. En mi caso después de amamantar durante 18 meses no he tenido siquiera una caries. Ahora bien ello depende fundamentalmente también del cuidado que le prestemos a la boca, acudiendo regularmente a las revisiones periódicas. Muchas personas echan la culpa de sus problemas a la lactancia, cuando muy posiblemente estos comenzaron con bastante anterioridad.
 Además amamantar ayuda a recuperar la silueta, ya que el útero adquiere el tamaño que tenía antes del embarazo con mayor rapidez, gracias a la acción de la oxitocina. Por otro lado, no es cierto que el amamantamiento estropee el busto, sino que incluso puede ayudar a tonificarlo, en mi caso éste aumentó de tamaño durante una temporada muy larga y ello le hizo tener una consistencia más firme. Si en algunas ocasiones los pechos pierden su tersura, es a consecuencia del embarazo y no de la lactancia. Para que vuestros senos no sufran, evitando así la posterior flaccidez, es conveniente tener unos mínimos cuidados; es recomendable utilizar un sujetador adecuado que no apriete en exceso, los mejores son los de algodón pues dejan transpir
ar la piel. Además es necesario que diariamente les dediques unos minutos de ejercicio para mantenerlos firmes. Puedes sujetarte cada antebrazo con la mano contraria y hacer movimientos enérgicos hacia el centro y los lados, lo que ayudará a fortalecer tus pectorales, es decir la masa muscular que sostiene a las mamas. También resulta muy aconsejable después de una ducha tibia darse un poco de agua fría con movimientos circulares sobre el pecho, lo que favorecerá la circulación sanguínea y aliviará las posibles molestias que ocasione el pecho cargado.

  • Beneficios emocionales para la madre y el hijo 

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El amamantar es fuente de gran consuelo y seguridad para los niños. Además favorece el contacto visual entre madre e hijo; el niño con su pequeña naricilla hociquea hasta localizar el pezón y satisfacer así su hambre. Este contacto íntimo de piel con piel, ofrece seguridad y protección al bebé que se desarrollará plenamente rodeado de los cálidos brazos de su madre. El lactante por su parte aprenderá a memorizar rápidamente el olor materno que le tranquilizará en cualquier ambiente agitado. Es frecuente que una vez concluida la tetada, éste se quede dormido. Recuerdo que en cierta ocasión decidimos hacer un curso de natación, Diego tenía ya nueve meses, pero era la primera vez que le metíamos en una piscina; cuando estábamos en el agua alguien dio una patada y le salpicó la cara, se asustó tanto que comenzó a llorar, entonces abandonando los prejuicios le ofrecí el pecho, succionó varias veces hasta calmarse y luego pudimos continuar con la clase. Este tipo de reacciones suceden de una manera completamente natural, pues la madre con el paso de los días va comprendiendo mejor a su hijo y las señales que éste le hace. 

Libro: María Ramos Sainz. La lactancia materna un reto personal

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